La colocación del catéter es realizada exclusivamente por el nefrólogo; el mantenimiento y curación los realiza el personal de enfermería altamente capacitado.
El catéter venoso central es uno de los accesos vasculares utilizados para realizar hemodiálisis. Consiste en un tubo flexible que se coloca en una vena de gran calibre —generalmente en el cuello, el pecho o la ingle— para permitir el flujo de sangre necesario durante las sesiones de hemodiálisis.
En MEDENS, la colocación del catéter es realizada exclusivamente por el nefrólogo; el mantenimiento y curación los realiza el personal de enfermería altamente capacitado, siguiendo protocolos estrictos de asepsia para prevenir infecciones y prolongar la vida útil del acceso. La posición del catéter se confirma mediante ultrasonido y rayos X, incluidos en el procedimiento.
El catéter es un acceso temporal o de urgencia. Conoce las situaciones más comunes en que se indica.
Cuando el paciente necesita comenzar hemodiálisis de inmediato y aún no tiene fístula arteriovenosa, el catéter es el acceso de elección para no perder tiempo.
La fístula arteriovenosa requiere semanas o meses para estar lista. El catéter permite continuar el tratamiento de hemodiálisis durante este período de espera.
Si la fístula falla o requiere reparación, el catéter garantiza que el paciente no interrumpa sus sesiones de hemodiálisis durante el período de corrección.
Algunos pacientes no son candidatos a fístula por sus condiciones vasculares. El catéter permanente tunelizado puede ser la solución a largo plazo más adecuada.
El catéter requiere curaciones regulares para prevenir infecciones. Este procedimiento se realiza en cada visita a MEDENS con técnica aséptica estricta.
Si el catéter presenta obstrucción, infección o falla, el equipo de MEDENS puede gestionarlo para resolverlo o coordinar su retiro y sustitución.

Antes de cualquier procedimiento sobre el catéter, el personal evalúa el estado del sitio de inserción, revisa el estado general del paciente y verifica que no existan signos de infección activa o complicación que requiera atención médica inmediata.

Se prepara el campo con técnica estéril: guantes, gasas y antisépticos adecuados para el tipo de catéter. Este paso es crítico para prevenir infecciones relacionadas con el catéter, una de las principales complicaciones en pacientes en hemodiálisis.

Se realiza la curación del sitio de inserción con antiséptico apropiado y se coloca apósito estéril. Se verifica la permeabilidad del catéter y se realiza el sellado con solución heparinizada para mantener la funcionalidad del acceso hasta la próxima sesión.

Cada visita es una oportunidad para reforzar el conocimiento del paciente sobre el cuidado del catéter en casa: no mojar el sitio de inserción, vigilar signos de infección (enrojecimiento, fiebre, secreción) y acudir de inmediato si algo parece anormal.
El catéter es la línea de vida del paciente en hemodiálisis. Su manejo requiere precisión, experiencia y un protocolo estricto para evitar complicaciones.
Agendar atenciónLas enfermeras de MEDENS cuentan con alta capacitación y experiencia en el manejo de catéteres para hemodiálisis, fístulas arteriovenosas y otros accesos vasculares.
Seguimos protocolos actualizados de prevención de infecciones relacionadas con el catéter. La tasa de complicaciones infecciosas es uno de los indicadores de calidad que monitoreamos de forma continua.
Si el catéter presenta problemas entre sesiones, el paciente puede acudir a MEDENS en cualquier momento del día. Disponibilidad 24 horas para urgencias vasculares.
Cualquier problema relacionado con el acceso vascular se comunica de inmediato al nefrólogo para decidir el plan de acción más adecuado sin demoras innecesarias.
El procedimiento se realiza bajo anestesia local para minimizar cualquier molestia. Nuestros nefrólogos emplean técnicas guiadas por ultrasonido para asegurar una colocación rápida y precisa.
Es vital mantener el apósito seco y limpio. En MEDENS realizamos las curaciones con técnica aséptica estricta en cada sesión, pero en casa debes evitar mojar la zona al bañarte.
Si presentas fiebre, escalofríos, enrojecimiento, dolor intenso o salida de líquido en el sitio de inserción, debes comunicarte con nosotros de inmediato a nuestra línea de urgencias.
Depende del tipo: los temporales duran unas semanas, mientras que los tunelizados pueden durar meses. Un cuidado riguroso por parte de enfermería es la clave para prolongar su vida útil.
No esperes si notas algo anormal. Contáctanos ahora y te orientamos de inmediato.